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El Dogo Argentino es el resultado de un programa de cría comenzado en 1925. Antonio Nores Martínez aún no tenía 18 años cuando le comentó a su hermano un año menor, Agustín, de su deseo de crear una nueva raza de perros para caza. Una raza que comenzó con el Perro de Pelea Cordobés, un perro de extremo coraje que en ese tiempo no era útil para cazar en jauría por su hostilidad hacia otros perros, gente y animales. Antonio sabía que quería tener el coraje del Perro de Pelea Cordobés para comenzar la creación de la nueva raza, pero quería reemplazar su instinto de pelea por el instinto de caza que era igual de fuerte. Los dos hermanos gastaban todo de su bolsillo comprando alimentos para sus perros, pero contaron con la ayuda de familiares y amigos quienes confiaron en sus esfuerzos ciegamente. Antonio se recibió de médico cirujano, y sus conocimientos lo ayudaron a avanzar en el emprendimiento e ir mejorando la raza que se convirtió en la pasión de su vida. Se usaron diez razas para crear al Dogo Argentino. La base fueron diez
hembras del Perro de Pelea Cordobés. El Pointer se usó para
desarrollar la capacidad olfativa que se requeire para la caza. El Boxer
le dió energía y bondad a la línea. El Gran Danés
contribuyó al tamaño y altura. El Bull Terrier y el Bulldog
Inglés le dieron aún más intrepidez, valor, resistencia
al dolor y tenacidad en la lucha. En 1956 Antonio Nores Martínez murió en manos de ladrones durante una partida de caza. Nunca pudo el verdadero fruto del trabajo de su vida. Su hermano menor, Agustín, trabajó para salvaguardar y propulsar el sueño de su hermano Antonio, una nueva raza canina, la mejor para la caza mayor. Y lo logró. |